Rutina de ejercicios para embarazadas: fuerza, respiración y relajación
El embarazo es una etapa de grandes cambios físicos y emocionales. Mantenerse activa, siempre que no exista una contraindicación médica, puede ayudar a mejorar el bienestar durante estos meses, favorecer la movilidad y preparar el cuerpo para las exigencias del día a día.
No es necesario realizar entrenamientos intensos para cuidarse. Una rutina suave, adaptada a cada etapa del embarazo y a la condición física de cada mujer, puede ser una buena forma de mantenerse en movimiento, trabajar la fuerza, cuidar el suelo pélvico y dedicar unos minutos a la respiración y la relajación.
Si estás embarazada y quieres incorporar algo de actividad física a tu día a día, te proponemos una rutina con ejercicios sencillos que puedes adaptar a tus necesidades, siempre con la aprobación de tu profesional sanitario.
1. Ejercicios de fuerza para embarazadas
Trabajar la fuerza durante el embarazo puede ayudar a mantener la musculatura y facilitar algunas actividades cotidianas, como levantarse de una silla, subir escaleras o cargar objetos ligeros. La clave está en realizar movimientos controlados, sin aguantar la respiración y sin forzar.
1. Sentadillas asistidas
Las sentadillas suaves permiten trabajar los músculos de las piernas y los glúteos.
¿Cómo hacerlas?
- Colócate de pie frente a una silla estable, con los pies separados aproximadamente a la anchura de las caderas.
- Apoya las manos en el respaldo para mantener el equilibrio.
- Flexiona las rodillas y lleva suavemente la cadera hacia atrás, como si fueras a sentarte.
- Vuelve a la posición inicial despacio, manteniendo la espalda en una posición cómoda.
Consejo: no bajes más de lo que te resulte cómodo y evita que las rodillas pierdan su alineación con los pies. Puedes reducir el recorrido si notas molestias o falta de estabilidad.
2. Curl de bíceps con pesas ligeras
Este ejercicio ayuda a trabajar los brazos y puede realizarse con mancuernas ligeras, adaptando el peso a tu condición física.
¿Cómo hacerlo?
- Ponte de pie con los pies separados a la anchura de las caderas y las rodillas ligeramente flexionadas. Si lo necesitas, siéntate en una silla con respaldo.
- Sujeta una mancuerna ligera en cada mano, con los brazos a los lados del cuerpo y las palmas hacia delante.
- Flexiona los codos y acerca las pesas a los hombros sin balancear el tronco.
- Baja las mancuernas lentamente hasta volver a la posición inicial.
Consejo: puedes comenzar con pesas de 1 kg y aumentar hasta 2 kg si te resulta cómodo y tu profesional sanitario considera adecuado este ejercicio. No contengas la respiración durante el movimiento.
3. Puente de glúteos
El puente de glúteos trabaja principalmente los glúteos y ayuda a activar la musculatura de la cadera.
¿Cómo hacerlo?
- Túmbate boca arriba sobre una esterilla, con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo.
- Coloca los brazos a los lados del cuerpo.
- Eleva suavemente la pelvis, sin arquear en exceso la zona lumbar.
- Baja despacio hasta regresar a la posición inicial.
Importante: durante el embarazo avanzado, permanecer tumbada boca arriba puede no ser adecuado para algunas mujeres. Consulta previamente con tu profesional sanitario si puedes realizar este ejercicio y durante cuánto tiempo. Si no te lo recomienda, es preferible sustituirlo por una alternativa adaptada al embarazo.
2. Ejercicios de suelo pélvico y respiración
Además de mantener la fuerza muscular, el embarazo es una buena oportunidad para aprender a coordinar la respiración y tomar conciencia del suelo pélvico. Estos ejercicios deben realizarse sin tensión y prestando atención a las sensaciones del cuerpo.
4. Ejercicios de Kegel
Los ejercicios de Kegel consisten en contraer y relajar los músculos del suelo pélvico, que ayudan a sostener los órganos pélvicos y participan en el control de la vejiga.
¿Cómo hacerlos?
- Siéntate en una silla cómoda, con los pies apoyados en el suelo y la espalda erguida.
- Imagina que intentas evitar la salida de gases y detener el flujo de orina, identificando los músculos del suelo pélvico.
- Contrae suavemente esos músculos durante unos 3-5 segundos, sin apretar los glúteos ni contener la respiración.
- Relaja completamente la musculatura durante un tiempo similar antes de repetir.
A medida que te familiarices con el ejercicio, puedes adaptar la duración de las contracciones hasta los 5-10 segundos si te resulta cómodo y te lo han recomendado.
Consejo: no practiques deteniendo el chorro de orina de forma habitual, ya que podría interferir con el vaciado normal de la vejiga. Si no tienes claro cómo contraer o relajar el suelo pélvico, una fisioterapeuta especializada puede ayudarte.
5. Respiración diafragmática
La respiración diafragmática favorece la relajación y ayuda a tomar conciencia del movimiento del abdomen y de la respiración.
¿Cómo hacerla?
- Siéntate cómodamente, con la espalda apoyada y los hombros relajados.
- Coloca las manos suavemente sobre el abdomen.
- Inspira por la nariz sin forzar, dejando que el abdomen se expanda de forma natural.
- Suelta el aire lentamente, sin apretar la barriga ni hacer esfuerzos.
- Repite durante uno o dos minutos, manteniendo un ritmo tranquilo.
Consejo: no necesitas respirar más profundamente de lo habitual. Busca una respiración cómoda y natural. Si notas mareo o sensación de falta de aire, vuelve a respirar con normalidad y descansa.
3. Estiramientos y ejercicios de relajación
Los movimientos suaves de movilidad y los estiramientos pueden ayudar a aliviar la sensación de rigidez y favorecer la relajación. Evita los movimientos bruscos, los rebotes y cualquier postura que genere dolor o presión excesiva.
6. Estiramiento de gato y vaca
Este ejercicio de movilidad, habitual en yoga, permite movilizar suavemente la columna vertebral.
¿Cómo hacerlo?
- Colócate a cuatro patas sobre una esterilla, con las manos debajo de los hombros y las rodillas debajo de las caderas.
- Al exhalar, redondea suavemente la espalda, llevando la mirada hacia el abdomen.
- Al inspirar, vuelve a una posición neutra y, si te resulta cómodo, deja que el pecho avance ligeramente sin forzar la zona lumbar.
- Alterna ambos movimientos de forma lenta y acompasada con la respiración.
Consejo: realiza un recorrido pequeño y cómodo, sin hundir excesivamente la espalda ni presionar el abdomen.
7. Rotaciones pélvicas sobre una pelota de ejercicios
Los movimientos pélvicos pueden ayudar a mejorar la movilidad de la cadera y a encontrar posiciones cómodas durante el embarazo.
¿Cómo hacerlas?
- Siéntate sobre una pelota de ejercicios adecuada para tu altura, con los pies firmemente apoyados en el suelo y las piernas separadas para mantener la estabilidad.
- Mantén la espalda en una posición cómoda y los hombros relajados.
- Realiza pequeños círculos con la pelvis, primero en una dirección y después en la otra.
- Continúa durante uno o dos minutos, sin apresurarte.
Consejo: utiliza la pelota en una superficie antideslizante y, si lo necesitas, junto a una pared o con ayuda para mantener el equilibrio.
8. Postura de la mariposa
Esta postura suave permite movilizar las caderas y estirar la parte interna de los muslos.
¿Cómo hacerla?
- Siéntate sobre una esterilla, con la espalda erguida y las plantas de los pies juntas.
- Deja que las rodillas se abran hacia los lados, sin forzarlas.
- Mantén la posición mientras respiras con tranquilidad.
- Si lo necesitas, coloca cojines debajo de las rodillas para reducir la tensión.
Consejo: no empujes las rodillas hacia el suelo ni intentes conseguir un estiramiento intenso. Mantén la postura únicamente mientras te resulte cómoda.
¿Cuánto tiempo dedicar a esta rutina?
No existe una única rutina válida para todas las embarazadas. La duración y la intensidad deben adaptarse a la etapa del embarazo, la experiencia previa con el ejercicio y las recomendaciones sanitarias.
Como orientación, puedes organizar una sesión suave de la siguiente manera:
- Fuerza: elige uno o dos ejercicios y realiza pocas repeticiones, con descansos cuando los necesites.
- Suelo pélvico y respiración: dedica unos minutos a practicar las contracciones y la relajación, sin generar tensión.
- Movilidad y estiramientos: termina con movimientos lentos y posturas cómodas.
No es necesario hacer los ocho ejercicios en una sola sesión. Puedes alternarlos a lo largo de la semana y priorizar aquellos que te resulten más cómodos.
Precauciones antes de hacer ejercicio durante el embarazo
Antes de comenzar una nueva rutina, consulta con tu profesional sanitario, especialmente si tienes un embarazo de riesgo, alguna complicación o te han recomendado limitar la actividad física.
Durante el ejercicio:
- Evita los movimientos bruscos, las cargas excesivas y los ejercicios que comprometan el equilibrio.
- No aguantes la respiración ni hagas esfuerzos intensos.
- Mantente hidratada y evita los ambientes demasiado calurosos.
- Adapta las posturas a medida que avance el embarazo.
- Detén la actividad y solicita valoración sanitaria si aparecen sangrado vaginal, pérdida de líquido, contracciones dolorosas, mareo persistente, dolor en el pecho, falta de aire inusual o dolor intenso.
Recuerda que el ejercicio durante el embarazo debe ayudarte a sentirte bien, no convertirse en una obligación ni en una fuente de molestias.
Muévete a tu ritmo y escucha a tu cuerpo
Cuidarse durante el embarazo no significa exigirse más, sino encontrar una forma de movimiento que se adapte a cada momento. Combinar ejercicios suaves de fuerza, conciencia del suelo pélvico, respiración y movilidad puede ayudarte a dedicar un tiempo a tu bienestar físico y emocional.
Lo más importante es avanzar poco a poco, respetar tus sensaciones y contar con orientación profesional cuando tengas dudas. Cada embarazo es diferente y la mejor rutina será siempre aquella que se adapte a tus necesidades y a las recomendaciones de tu equipo sanitario.




